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sábado, 14 de abril de 2012

PENSAMIENTO TECNOLÓGICO. Un poco de Historia

Un poco de Historia

En 1996 fui invitado por el director del Proyecto de Educación en Tecnología para el siglo XXI (PET XXI), profesor Germán Darío Rodríguez, a participar en el encuentro nacional de experiencias del PET XXI en la Ciudad de Facatativa en Cundinamarca, Colombia. El encuentro convocaba a los maestros de las 21 instituciones educativas que participaban en el proyecto.

Allí se discutían y definían los aspectos centrales de lo que sería, dos años después, la denominada área de tecnología e informática y lo que hasta entonces se denominaba como "Educación en Tecnología".

Al ser un área de conocimiento escolarmente nueva, se discutían aspectos como los contenidos, los materiales didácticos y recursos educativos, el perfil del docente, el perfil del egresado, las intencionalidades formativas, los ambientes de aprendizaje necesarios, los procesos y formas de evaluación del aprendizaje. Aspectos que las demás áreas del conocimiento tenían definido desde muchos años atrás.

Una de las preguntas centrales de este evento, que me asaltó y desde entonces se convirtió en derrotero de mi quehacer profesional, fue: ¿Cuál es la intención formativa del área de tecnología y que la va a diferenciar de las intenciones formativas de áreas como las ciencias, el arte y las áreas vocacionales?

Tres conclusiones surgieron del evento, someras y amplias a mí entender:

  •  La primera señalaba que la intención formativa era la obtención de un sujeto  alfabeta de la tecnología, lo cual coincidía con lo solicitado por la UNESCO en 1986, de una urgente "alfabetización tecnológica" en todos los países del mundo. Empero no se aclaró qué significaba esto de la alfabetización tecnológica, ni qué caracterizaba a un sujeto alfabeta de la tecnología.
  • La segunda conclusión señalaba que la intención formativa debía centrarse en la  construcción de una cultura tecnológica capaz de llevar al país por derroteros de la autogestión y capacidad en la generación de tecnologías. Se entendía que la tecnología estaba centrada en la producción de artefactos, procesos, sistemas y servicios. Se dio prioridad, desde esta perspectiva, a la formación científico-técnica y se centró en la innovación como meta deseable del desarrollo curricular.
  •  La tercera y menos clara, advertía que la intención formativa no era, definitivamente, la formación técnico-instrumental de los sujetos y que definitivamente, debía ser cualitativa y cuantitativamente distinta de la formación científica; no obstante, reconocía la importancia de dicha formación técnica y reducía las intencionalidades de formación al aprendizaje de destrezas en diseño, fabricación, representación gráfica y manejo de sistemas computacionales todas orientadas a la fabricación artefactos que solucionaban problemas del contexto cotidiano de los aprendices.


En 1994 se sentenció la Ley General de Educación (Ley 115/1994 -LGE) y con ella se promulgó, como obligatoria y fundamental, el área de tecnología e informática. No obstante, y pese a los seis años de trabajo del PET XXI, la realización de un encuentro internacional (EDenTEC 96) y la señalada LGE, aún no se había dilucidado en forma definitiva cuál era la intención formativa de tan reciente área del conocimiento.

En 1997, en Madrid Cundinamarca, durante mi labor como profesor del Colegio Gabriel Echavarría, uno de los colegios pilotos del PET XXI, durante nuestro ejercicio institucional de definir el sentido formativo del colegio para el Proyecto Educativo Institucional (Decreto 1860 de 1994), llegamos a la conclusión institucional que el sentido de las áreas no era lo disciplinar por qué sí, ni debía ser otro distinto al desarrollo de las habilidades de pensamiento de los estudiantes... Con esta definitiva sentencia, hallé por fin respuesta y sentido al quehacer del área de tecnología e informática: ¡El desarrollo del pensamiento!

Pero otras preocupaciones me embistieron entonces: ¿Qué es el pensamiento y cómo se construye? ¿Es el mismo pensamiento para todas las áreas o existe alguna caracterización particular? ¿Existen propuestas de desarrollo del pensamiento para el área de tecnología?

Estas cuestiones serán objeto de nuestra segunda entrega…

Un abrazo, buen viento y buena mar…

CM